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Estos hombres
ya eran transportistas, pero para emprender esta aventura
abandonan el servicio urbano que estaban prestando. Con esos
tres colectivos comienzan la nueva explotación introduciendo
a esas unidades algunas pequeñas modificaciones, como
por ejemplo, cerrar lo que en ese tiempo se conocía
como “plataforma”.
Estos pioneros, que dieron origen a la Empresa “EL
NORTE”, fueron: Ramón González
y Antonio Crotta (coche Nº 1), José Mosquera (coche
Nº2), Benito Martínez y Benito Vázquez
(coche Nº3). |
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En ese momento,
no existía legislación provincial que regulara
el auto transporte de pasajeros. Por eso, a los efectos de
conseguir el permiso para la explotación del servicio,
se inician los trámites ante la Municipalidad de Santa
Fe. La autorización se otorga el 7 de julio de 1934,
razón por la cual damos esta fecha cierta como la del
nacimiento de la Empresa “EL NORTE”.
Las leyes provinciales Nº
2449 y 2499 que regulan el auto transporte, recién
son promulgadas el 27 de setiembre de 1935 durante el Gobierno
del Dr. Luciano Molinas. |
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Los señores
González, Crotta y Mosquera no pudieron mantener la
explotación y la abandonaron al poco tiempo, pero nos
parece justo recordar sus frustrados esfuerzos en homenaje
a su memoria. En su lugar, ingresan otros, no menos aventureros,
como Diego Carusotto (coche Nº1), Christian
León Berger (Coche Nº2), Manuel López (Coche
Nº4) quien incorporó el primer ómnibus
carrozado para servicios de tipo interurbano, Juan B. Colombetti
(Coche Nº5) y Nicolás Cardo (Coche Nº 6).
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A
estos "choferes" se fueron sumando Nicolás
J. Moscato en reemplazo de Juan E. Colombetti (coche Nº
5), quien abandona “EL NORTE” para iniciar los
servicios a Córdoba con “EL SERRANO”, Híroshi
Kakisu (Coche Nº 7), Antonino Moscato (Coche Nº
8), Marcelino Martínez y Francisco Rodríguez
(Coche Nº 9).
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Pero volvamos en el tiempo al año
1934. El pavimento llegaba sólo hasta San Justo.
Pensemos un momento en los caminos y en los medios mecánicos
de la época.
Los jóvenes de hoy, nacidos
y criados a la vera de la ruta nacional Nº 11 no pueden
darse cuenta cabal de lo que significaba cada uno de esos
viajes.
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Se sabían cuando se salía,
pero a veces no cuando se llegaba, ni cuando se regresaba.
Afortunadamente, muchos de esos jóvenes tendrán
a sus abuelos con vida y podrán preguntarles o pedirles
que les cuenten como era la Ruta 11 en 1934 y como eran
esos viajes. Seguramente les hablarán de los caminos
de tierra, les dirán que cualquier ruta o camino
rural de hoy está en mejores condiciones que la ruta
11 en aquella época. También les hablarán
de los pantanos en días de lluvia, de lo que significaban
los bajos de San Justo, de las “peludeadas”,
de la colaboración que prestaban voluntariamente
los propios pasajeros y los pobladores de la zona metidos
en el barro hasta los tobillos, cinchando con una soga,
con yuntas de caballos o con tractores (escasos por cierto)
para ayudar a sacar el ómnibus de la cuneta. Hablarán
además de las cadenas que se les ponía a las
ruedas para que se afirmen mejor en el barro, pues, por
sobre todo, había que tratar de llegar a destino
y esa era la prioridad que se imponían tanto el personal
como los pasajeros. Pero desgraciadamente y aún pese
al esfuerzo puesto por unos y por otros, muchas veces debieron
quedar pasajeros y personal a comer y dormir en alguna casa
de las inmediaciones hasta que mejoraran las condiciones
climáticas y con ello, el camino.
Esa aventura, se prolongó durante muchos años,
ya que el pavimento fue avanzando poco a poco: primero hasta
Calchaquí, luego Vera y Malabrigo, hasta llegar a
Reconquista donde finalizaban los servicios recién
en los últimos años de la década del
60.
Ya con el pavimento y con las nuevas tecnologías
que se fueron incorporando luego de la segunda guerra mundial,
como los medios de auto transporte de pasajeros, se fue
mejorando el servicio hasta llegar a lo que es hoy el transporte
de pasajeros en general y la Empresa “EL NORTE”...
con una flota de 33 unidades, todas con aire acondicionado,
con el máximo confort y con un promedio de cinco
años de antigüedad.
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Es digno de destacar que
desde siempre, antes y ahora, la Empresa contó con el
apoyo y preferencia incondicional de los pobladores de las localidades
que se fueron sirviendo y de los que estamos profundamente agradecidos. |
Sin
ese apoyo, la aventura habría fracasado. Pero, honestamente,
pensamos también que “EL NORTE” ha devuelto
a la comunidad buena parte de lo que ésta le ha dado,
reinvirtiendo permanentemente e incorporando unidades de mayor
capacidad, con las nuevas tecnologías y confort a medida
que iban apareciendo. Además, en alguna medida, creemos
humildemente haber colaborado en el desarrollo económico,
social y cultural de todo el norte santafesino, ya que fuimos
ampliando la extensión de nuestros servicios prolongándolos
hacia el sur (hasta la ciudad de Rosario) y hacia el norte
(hasta Villa Ocampo, Las Toscas, Villa Guillermina y localidades
intermedias). En total, recorremos 627 kilómetros del
litoral santafesino.
Cuantos de los hoy profesionales radicados u oriundos de la
región servida por nuestra Empresa, hicieron todos
sus estudios primarios, secundarios y luego universitarios,
viajando en los ómnibus de “EL NORTE”.
La lista seguramente seria interminable, lo que a todos los
herederos de aquella memorable aventura nos llena de orgullo. |
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